En nuestro día a día, es frecuente toparse con expresiones como ‘estar depre’ al haber tenido un mal día, o por el hecho de no mostrar el buen ánimo habitual. Sin embargo, entre sentir tristeza y tener depresión hay una enorme diferencia. No se recomienda banalizar o frivolizar respecto a un trastorno que afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo (OMS, 2020).
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Diferencia entre tristeza -emoción- y depresión -trastorno-
Estar triste: La tristeza como emoción
Primero hay que entender la diferencia entre emociones como la tristeza y trastornos afectivos, como la distimia o la depresión mayor. Las emociones se refieren a un estado complejo del organismo caracterizado por una excitación o perturbación que predispone a una respuesta organizada. Las emociones se generan como respuesta a un acontecimiento externo o interno (Bisquerra, 2003). Usualmente, se reconocen cuatro emociones básicas o primarias: tristeza, alegría, ira o enojo y miedo. Existe un amplio consenso científico sobre el componente innato de estas emociones, comunes en todos los seres humanos y necesarias para la supervivencia.
La depresión: Trastorno psicológico
Por otro lado, los trastornos psicológicos se caracterizan por una combinación de alteraciones del pensamiento, la percepción, las emociones, la conducta y las relaciones con las demás personas (OMS, n,d); los trastornos se pueden desarrollar en cualquier etapa de la vida de una persona a consecuencia de diferentes factores.
De esta manera, los trastornos depresivos según Coryell (2018) se caracterizan por una tristeza de una intensidad o una duración suficiente como para interferir en la funcionalidad y, en ocasiones, por una disminución del interés o del placer despertado por las actividades.
En ese sentido, podemos evidenciar que la tristeza y la depresión son procesos diferentes que experimenta el ser humano, mientras una es innata y necesaria -la tristeza-, la depresión no lo es. Sin embargo, tienen puntos de encuentro debido a que experimentar tristeza prolongada -de manera patológica- es uno de los síntomas principales de los trastornos depresivos.
Además, más allá del sentimiento de tristeza profundo, el trastorno de depresión abarca un espectro sintomatológico mucho más amplio, que se recoge en el DSM-5 -Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales-. En el DSM-5 la depresión se encuentra catalogada en el grupo de los trastornos del estado de ánimo y es posible identificar al menos 7 tipos diferentes de depresión.
Los dos tipos de depresión más frecuentes
Trastorno de depresión mayor
Según el DSM-5, los síntomas del trastorno de depresión mayor son:
- Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día.
- Disminución del interés en todas o casi todas las actividades.
- Aumento/perdida de peso o disminución/aumento del apetito -sin dietas-.
- Insomnio -pérdida del sueño- o hipersomnia -sueño excesivo- casi cada día.
- Agitación o enlentecimiento psicomotor casi cada día.
- Fatiga o perdida de energía cada día.
- Sentimientos de inutilidad o de culpa excesivos o inapropiados.
- Disminución de la capacidad para pensar o concentrarse, o indecisión, casi cada día.
- Pensamientos recurrentes de muerte -no solo el temor a la muerte-, ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse.
El trastorno de depresión mayor conlleva la presencia de cinco o más de los síntomas de intensidad alta, por un período de 2 semanas; uno de los síntomas debe ser el estado de ánimo depresivo, pérdida de interés o de la capacidad para el placer.
Distimia -trastorno depresivo persistente-
Según el mismo manual, los síntomas del trastorno depresivo persistente son:
- Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día
- Falta o exceso de apetito
- Insomnio o hipersomnia
- Falta de energía o fatiga
- Baja autoestima
- Dificultades para concentrarse o para tomar decisiones
- Sentimientos de desesperanza
La distimia implica la presencia de dos o más síntomas de intensidad baja o moderada, durante al menos 2 años.
Conclusión
Ambos trastornos del estado de ánimo -depresión y distima- causan malestar clínico significativo y alteración en los entornos sociales -hogar, centro educativo, trabajo, entre otros-. La interferencia en la cotidianidad del individuo se ve mayormente afectada cuando se presenta un trastorno depresivo mayor; en comparación con el trastorno distímico.
Mientras que la tristeza es una emoción innata e inherente, pasajera e importante para la supervivencia; la depresión es una alteración muy significativa del estado de ánimo que puede tener graves consecuencias en la vida de las personas, si no es tratada.
Referencias:
- American Psychiatric Association. (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.
- Bisquerra, R. (2003). Educación emocional y competencias básicas para la vida. Revista de investigación educativa. (21-1), p . 12.
- Organización Mundial de la Salud. (n,d). Trastornos mentales. Recuperado de: https://www.who.int/topics/mental_disorders/es/
- Organización Mundial de la Salud. (n,d).Depresión. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/depression
- Coryell, W. (2018). Trastornos depresivos. Manual DSM versión para profesionales. Recuperado de: https://www.msdmanuals.com/es-co/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastornos-del-estado-de-%C3%A1nimo/trastornos-depresivos